lunes, 11 de diciembre de 2006

6.Cervezas, queso y jamón

Mientras que cortaban jamón y nos servían las cervezas, Raúl y yo, hablábamos de fútbol, de política, de música... Teníamos muchas cosas que contarnos, algo normal después de no habernos visto durante tanto tiempo. Me contó que seguía soltero, que aún no había encontrado esa mujer que le gustara de verdad, aunque el tío no le hacía ascos a ninguna. También me comentó que uno de sus dibujos -sí, aparte de ser policía dibujaba de lujo- fue primer premio del Certamen Max Spiegel de arte moderno.

Después de media hora de charla, dos cervezas por cabeza, una tapa de queso y tres de jamón, empezamos a hablar del tema por el cual habíamos ido al bar.

-Bueno Raúl... ¿Qué sabes del tema?

-Mira -bebió un buche de cerveza y me miró con cara de incertidumbre- sé que es un ajuste de cuentas...

-Un momento, quiero apuntarlo todo -en ese momento saqué mi libreta y mi bolígrafo de la suerte que siempre llevo conmigo del bolsillo y empecé a tomar nota.

-Pues eso, la víctima tiene dos tiros, uno en el abdomen y otro a la derecha del corazón. Hay que tener cuidado con la mafia chico, éstos arreglan todo de la misma forma.

-¿Nada más?

-Nada más. Es todo lo que se sabe. Aún no hemos podido averiguar ni siquiera quién es el muerto, parece que ha salido de la nada – en cuanto terminó mi buen amigo de hablar sonó el móvil, lo cogí, lo miré... ¿Mi jefe?

-Dime jefe.

-¿Sabes algo ya?

-En eso estoy, tengo ya algo de información.

-Estupendo, en cuanto puedas pásate por mi despacho y me cuentas.

-OK, voy ahora.

Después de colgar el móvil, pagué lo consumido, me despedí de Raúl con un abrazo y fui al periódico, a mostrarle al jefe la poca información que había recopilado.

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